La que un día fue la ciudad del amor.
Es hoy la ciudad del dolor.
Esa dama innombrable, ha vuelto a visitar a mi familia.
49 años y nos dejas.
Estas letras pretenden ser un homenaje.
Y la firme promesa de vivir mi vida, lo que quiera que me quede de ella, tan intensamente como me sea posible.
Buscando, por encima de todo, ser feliz y hacer felices a quienes me rodean.
Sin hipotecas, si acaso las que libremente decida adoptar.
Amén.
Aquí estoy de nuevo
Hace 6 años
3 comentarios:
Joder! no sabes como lo siento. Mi más sentido pésame de todo corazón. Y si me permites te daré un consejo: vive cada día como si fuera el último y aprende a disfrutar de las cosas sencillas, en ellas está el verdadero secreto de la felicidad.
Un abrazo fuerte fuerte.
Pepe, amigo, mis condolencias, y cuanto necesites.
Un abrazo.
Mucho ánimo y un saludo.
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