31 oct 2009

Granada

La que un día fue la ciudad del amor.
Es hoy la ciudad del dolor.
Esa dama innombrable, ha vuelto a visitar a mi familia.
49 años y nos dejas.
Estas letras pretenden ser un homenaje.
Y la firme promesa de vivir mi vida, lo que quiera que me quede de ella, tan intensamente como me sea posible.
Buscando, por encima de todo, ser feliz y hacer felices a quienes me rodean.
Sin hipotecas, si acaso las que libremente decida adoptar.

Amén.