Vivo sin vivir en mí...
Vivo en lo secreto, esperanzado en esa recompensa...
Vivo perfumado y limpio, trajeado de nuevo por ejemplo...
Comienzan 40 áridos días, hoy entro en el desierto de mi vida: meditación y recogimiento para un corazón revestido del color morado de la discreción y el dolor.
Es tiempo de convertirse y creer.