Vivo sin vivir en mí... Vivo en lo secreto, esperanzado en esa recompensa... Vivo perfumado y limpio, trajeado de nuevo por ejemplo...
Comienzan 40 áridos días, hoy entro en el desierto de mi vida: meditación y recogimiento para un corazón revestido del color morado de la discreción y el dolor. Es tiempo de convertirse y creer.
He vuelto. Habrá fotos, todo a su debido tiempo. Ayer mismo, sentado en la cafetería de la estación de Panticosa, escuché está canción. A -4º, con el solecito dándome en la cara, con las gafas puestas; discúlpenme la pastelada, pero me tocó el corazoncito. Pongo esta versión, porque el diálogo previo lo dice TODO.
Con la paz de las montañas, te amaré. Con locura y equilibrio, te amaré. Con la rabia de mis años, como me enseñaste a hacer, con un grito en carne viva te amaré
En silencio y en secreto, te amaré. Arriesgando en lo prohibido, te amaré. En lo falso y en lo cierto, con el corazón abierto, por ser algo no perfecto te amaré.
Te amaré, te amaré como no está permitido. Te amaré, te amaré como nunca nadie ha sabido. Porque así lo he decidido te amaré.
Por ponerte algún ejemplo te diré, que aunque tengas manos frías te amaré. Con tu mala ortografía y tu no saber perder. Con defectos y manías te amaré.
Te amaré, te amaré porque fuiste algo importante. Te amaré, te amaré cuando ya no estés presente. A pesar de todo siempre te amaré.
Al caer de cada noche esperaré, a que seas luna llena y te amaré. Y a pesar de pocos restos, en señal de lo que fue, seguirás cerca y muy dentro te amaré.
Te amaré, te amaré a golpe de recuerdo. Te amaré, te amaré hasta el último momento. Seguirás cerca y muy dentro te amaré. Te amaré, te amaré. Te amaré, te amaré. Te amaré. A pesar de todo siempre. A pesar de todo siempre. Te amaré.