Me debato internamente. El pulso, la batalla se cierne sobre mí. Y en dos de las cuatro esquinas del cuadrilatero, se dan cita ambos dos púgiles: De un lado, con un tesón y una capacidad para la constancia y la cabezonería dignos del más cabezón entre los cabezones: el nunca bien ponderado Dr Jekyll, entiéndase mi yo. Del otro, con la fuerza irracional que da la rebeldía (no siempre con causa) y una energía aparentemente sin límites encauzada tradicionalmente a abogar por el mismísimo diablo: Mr Hide, más conocido como mi Alter Ego; sí, el mismo que nos da título hoy. Soy una mezcla ¿armónica? de ambos, me guste o no. Capaz de lo mejor y lo peor ¿a partes iguales?. Temedme y amadme, porque no merezco más ni tampoco menos.
Para la banda sonora, me plagio a mí mismo. En su día fue una canción para alguien, hoy es para mí.